Adolescencia y nuevas familias: aprendiendo a jugar en la primera de la vida.

En la actualidad se ha debatido en Argentina el concepto de familia. Padre y Madre? Dos padres? Dos madres?

La respuesta es PAREJA: qué pareja? La pareja de la función materna y la función paterna, independientemente del género del individuo que ejerza cada una de dichas funciones. Esto puede sonar “antinatural”, pero es bueno recordar que el ser humano, desde el inicio, pierde la naturalidad instintiva “macho/hembra” por el hecho de entrar al universo simbólico del lenguaje y la cultura. Somos cuerpos atravesados por la cultura, ergo tenemos pulsiones, no instinto.

Para la constitución del aparato psíquico es necesaria la experiencia fundante de la función materna, que introduce al sujeto en la cultura.(así hablamos de “lengua materna”). Es en la cultura donde se desarrollan los vínculos interpersonales. La función materna es soporte afectivo para que el niño realice la investidura narcisista del propio Yo. La función paterna, independientemente de quien la ejerza, produce el efecto de discriminación, de instauración de la ley de la prohibición del incesto (en la cultura occidental). Lo importante es que haya una ley, la que cada cultura adopte, para efectuar el pasaje a la separación con el vínculo sensual y de ternura que se ha establecido con el portador de la función materna.

Es así como la familia (función paterna y materna) se transforma en el primer agente socializador del individuo. En la adolescencia surgirán los nuevos grupos, “las tribus adolescentes” que conduzcan a los primeros contactos exogámicos (fuera de la familia de origen).

El entrecruzamiento de la conflictiva adolescente con la edad media de la vida de los padres, enfrenta a los hijos a la necesidad de la construcción de un futuro exogámico, donde se realice la propia sexuación, y esto implica necesariamente un duelo. Duelo por la pérdida de la dependencia y protección parental, duelo por el cuerpo perdido del niño y duelo por la pérdida de los vínculos incestuosos endogámicos e idealizados.

La adolescencia de los hijos pone en evidencia las capacidades del grupo familiar para soportar este proceso de separación y a la vez, en muchos casos muestra las viejas fisuras que habían permanecido latentes.

Todo este pasaje se lleva a cabo en medio del conflicto. Conflicto necesario por otra parte, porque como dice Freud en “La novela familiar del neurótico”: “…el progreso de la sociedad descansa todo él en la oposición entre las generaciones…”

Paciencia padres!!!!!!!!!!!!!este proceso que transcurre durante aproximadamente 10 años es el motor de cambio para la estructura familiar. Acompañar al adolescente en esa transición, desordenada, doliente, impetuosa, desafiante, transgresora y…todos los adjetivos que los padres experimentados quieran agregar, es nuestra contribución al bienestar de las futuras generaciones y más aún el reaseguro de que nuestros hijos jugarán en la primera de la vida, cargados de la función paterna y materna que les supimos brindar.

Lic. Liliana Paz Mendez

Psicóloga-MN 48359

Clínica de Adolescentes y Adultos

Orientación Vocacional y Ocupacional

Cel 1559428070

 

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