Familia y enfermedad psiquica

Un entorno familiar adecuado es primordial en la recuperación de cualquier enfermedad. Sin embargo, el papel jugado por la familia en el acompañamiento de un paciente con enfermedad psíquica, reviste mayor importancia, porque la proximidad actúa como un elemento contenedor y reparador de los vínculos del paciente con su propia enfermedad y la vida en general. La familia puede realizar el seguimiento del paciente en el día a día, lo que permite aportar a los profesionales tratantes, datos claves para su estabilización. En este sentido la familia actúa contrarrestando la tendencia de los pacientes a abandonar el tratamiento farmacológico y psicoterapéutico,  o bien puede ayudar en la reeducación de hábitos (descanso, alimentación, etc) que ordenen la vida del paciente.

Pero para cumplir correctamente dichas funciones, la familia necesita recibir apoyo por parte de los profesionales y servicios de salud mental. Habrá que “contener al continente” familiar, ya que a lo largo del tratamiento puede haber avances y retrocesos, momentos de estabilización y momentos de crisis. Se hace necesario un trabajo informativo y referencial para la familia, orientado a situarla ante la nueva realidad, disipar los miedos y  ofrecerle pautas de actuación efectiva. Entonces la familia tendrá la posibilidad de desarrollar un papel activo y de colaboración con la persona afectada, el cual servirá para levantar los estigmas que pesan sobre las enfermedades mentales.  En nuestra sociedad preexiste la idea de que la enfermedad psíquica esta relacionada directamente con actos violentos (hetero o autoagresivos) o bien que constituyen una interferencia para el normal funcionamiento social. Sin embargo las personas afectadas (correctamente tratadas) pueden desarrollar (salvo casos muy severos) una vida provechosa para sí y para los otros. En realidad, es más probable que las personas con enfermedad mental sean víctimas de abusos y malos tratos (físicos y psíquicos), y vean vulnerados sus derechos. De ahí también la importancia del rol de la familia para prevenir dichos abusos.

Adicionalmente es necesario implementar dispositivos terapéuticos que fomenten el diálogo interfamiliar. Tratar como grupos separados al paciente y a su familia, no contribuye a la comunicación y a la resolución de los conflictos que pueden aparecer a lo largo del tratamiento. Muchos conflictos se originan en el desconocimiento de las vivencias y miedos del otro así como en la culpa que la situación genera. Por ello separarlos, implica armar una especie de círculo vicioso, donde paciente y familia se quejan cíclicamente de su situación y repiten conductas que no contribuyen a reparar los lazos y agravan los sentimientos de culpa. La consecuencia inmediata es la desestabilización de la familia y el enfermo. Sólo el fortalecimiento de la relación entre paciente y familia posibilitará resolver las situaciones difíciles que aparezcan a lo largo del tratamiento y a la vez fomentará experiencias que alimenten la capacidad de resiliencia, es decir la capacidad de adaptarse positivamente a contextos que impongan límites o situaciones adversas. En aquéllos casos en que la familia no pueda, o pueda parcialmente, cumplir el rol de continente del enfermo, es recomendable que un profesional realice el acompañamiento terapéutico del paciente. No obstante es recomendable no descuidar el fortalecimiento de los lazos paciente-familia, incluyendo espacios de terapia familiar o bien sesiones vinculares entre el paciente y sus allegados. En definitiva, recomponer los lazos familiares es tan importante como la medicación o la psicoterapia. No existen tratamientos efectivos con sujetos aislados.

Lic. Liliana Paz Mendez

Psicóloga-MN 48359

Clínica de Adolescentes y Adultos

Orientación Vocacional y Ocupacional

Orientación Familiar

Cel/Whatsapp 1559428070

 

Ode To My Family by The Cranberries

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2 comentarios

  1. Muy buen artículo Liliana, te felicito nuevamente.
    ¿Qué poco se habla de este tema, no? y es tan importante para la continuidad del tratamiento el apoyo y la contención familiar, es prácticamente fundamental. No hay remedio ni terapia que pueda suplir eso, ni hablar de internaciones.
    ¡Muy bueno el tema de Cranberries para ilustrarlo!
    saludos

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