Adictos al trabajo: El complejo de esclavo

Trabajar hoy, se ha convertido en vivir para trabajar. Somos adictos al trabajo en pos de ser reconocidos como exitosos. Esta carrera nos lleva directo al estrés y a las enfermedades cardiovasculares. Descubrir los mecanismos del “complejo de esclavo”, nos llevará a obtener una mejor calidad de vida.

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No abordaré aquí el tema del trabajo esclavo, aunque es una realidad que se puede constatar en Argentina y en el mundo. Digo que no lo abordaré, porque si bien tiene componentes psicológicos (la discriminación como mecanismo para sostener identidad de clase), hay otros componentes sociológicos, políticos e incluso morales, en la avaricia del discurso capitalista.

Me centraré en algo más sutil: el complejo de esclavo. Un enemigo silencioso que sustenta nuestra adicción al trabajo,  nuestra necesidad de vivir para trabajar. Es cierto que hoy trabajar no significa obtener el dinero necesario para vivir. La enorme mayoría de los empleos están mal remunerados y apenas cubren gastos de techo y comida. Es frecuente que haya personas pluriempleadas o que trabajan para poder sobrevivir. Desde la flexibilización laboral, la precarización del empleo es moneda corriente. Sin embargo, los estudios sobre condiciones laborales señalan que es mayor el nivel de estrés, enfermedades cardíacas, ansiedad y depresión, entre las personas empleadas que entre las desempleadas. El miedo a perder el trabajo induce a un aumento exponencial del estrés laboral.

El mecanismo que subyace a este fenómeno debemos buscarlo en el “complejo de esclavo”. El esclavo es alguien que, para poder tener identidad subjetiva, sacrifica su libertad. Este sacrificio se hace en aras del reconocimiento del otro, aunque más no sea del reconocimiento de un sujeto que vive pendiente del amo, que “es” lo que el amo dice. Este reconocimiento se otorga a través de símbolos de estatus. Los símbolos de estatus, otorgan prestigio individual que refuerza la identidad de clase social. Son algo así como un “masaje al ego” que sustenta al  esclavo postmoderno para mantener los mínimos niveles de sueldos que los costos capitalistas exigen y/o una disposición permanente a trabajar, resignando otras áreas de la vida. Títulos de puesto en idioma extranjero, tarjetas, escritorios, oficinas con vista al río, son el alimento de cada día para el pseudoesclavo moderno. En los empleos de menor categoría se utiliza la diferenciación entre trabajador en negro y trabajador en blanco, desconociendo que el empleo en blanco es un derecho, no un beneficio. Incluso los trabajadores independientes están sometidos a este sistema de símbolos de estatus, con el agravante que son sus “propios patrones”, con lo cual aumentan las exigencias de logro y consumo. El “masaje al ego” se refuerza actualmente con “evaluaciones de desempeño” ya sea formales o informales. Estas evaluaciones son símbolos de estima, que designan el grado en el cual un individuo desempeña los deberes de su posición, de acuerdo con estándares “ideales” (productividad y eficiencia ilimitados). Este círculo vicioso se cierra cuando la zanahoria y el premio (o el castigo vía síntoma) lo tenemos interiorizado. Ahora, compulsivamente, somos adictos al trabajo. Y un punto más: el mecanismo del complejo de esclavo, puede aplicarse a cualquier otra área de nuestra vida, donde la búsqueda compulsiva del reconocimiento y del cumplimiento de mandatos, nos haga adictos a algo.

Por qué un sujeto necesita de todos estos símbolos del reconocimiento del otro para “ser alguien en la vida” ?

La sociedad capitalista suspendió adrede,  los valores de cooperación y solidaridad que apoyaban nuestro reconocimiento como sujetos libres. Además, destruyó las redes sociales que sostenían a los individuos en sus crisis. Toda crisis implica crecimiento, oportunidad de desarrollo, pero es a la vez un corte con el sostén identitario. Es una herida narcisista que nos recuerda que somos falibles. Recordemos que como humanos nacemos desvalidos y necesitamos inicialmente del reconocimiento del  otro. Por ello, el desarrollo subjetivo implicará cuestionar los ideales y valores recibidos  del otro, para construir el propio mosaico identitario. Y es allí, donde hoy nos encontramos angustiados sin red. La sociedad, dificulta ese desarrollo a través de un discurso hegemónico que “cosifica” nuestra subjetividad. Ahora somos “recurso humano” en lugar de sujetos. Somos objeto de mercado, etiquetado, empaquetado y consumido. La diferencia subjetiva no puede expresarse, porque cuestiona el ideal capitalista del trabajador “full time, full life”. Y es allí donde surge el síntoma como discurso disidente a un mundo que ahoga.

Frente a este panorama qué hacer?

En primer lugar no creernos las bondades de la “jaula de oro” neoliberal. No “somos” nuestro trabajo ni sus símbolos, no somos el “éxito laboral”. En todo caso “tenemos un trabajo” que nos sirve para vivir. Si empezamos a trabajar para vivir en lugar de vivir para trabajar, la primera pregunta es: qué necesito para vivir?. Debemos repensar cuáles son los objetos indispensables para vivir y cuáles son los accesorios. Cuáles compramos (o nos compran) como “masaje al ego” y cuáles nos sirven para realizarnos. Cuáles alimentan nuestro cuerpo y nuestra alma y cuáles alimentan nuestro complejo de esclavo.

En segundo lugar, no confundamos compromiso con dependencia. Trabajar más horas no nos liberará de la posibilidad del despido. Respetemos los cortes y las licencias. Es nuestro tiempo, no el de la empresa. Idéntica recomendación para los trabajadores independientes: hay un tiempo propio más allá del tiempo de trabajo.

Finalmente, rescatemos la cultura de la participación social. Sindicatos, partidos políticos, organizaciones y redes sociales (hoy tenemos también las de internet),  restituyen la malla social que nos sostendrá en estos tiempos de crisis identitaria. Para ello valoricemos la mirada de aquél otro que no es “el amo”, sino el semejante que está comprometido como nosotros en la maravillosa tarea de vivir para subjetivarse.

Lic. Liliana Paz Mendez

Psicóloga UBA

Clínica de Adolescentes y Adultos

Orientación Vocacional y Ocupacional

Acompañamiento terapéutico

Cel/Whatsapp 1559428070

 

Video: la oficina

Working Class Heroe by John Lennon


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