Miedo a la libertad. La encrucijada del deseo

Vladimir Kush “Book of books”

“Uds. se preguntarán si la experiencia de la libertad no se vuelve insostenible. La experiencia de la libertad se vuelve insostenible en la medida en que no se logra hacer nada con esa libertad. ¡Por qué queremos la libertad? Primero, la queremos, ciertamente por ella misma: pero también para poder hacer cosas. Si no se puede, si no se quiere hacer nada, esa libertad se convierte en la pura figura del vacío. Horrorizado ante ese vacío, el hombre contemporáneo se refugia rellenando laboriosamente sus “ratos libres, en una rutina cada vez más competitiva y acelerada. Al mismo tiempo la experiencia de la libertad es indisociable de la experiencia de la mortalidad. Un ser –individuo o sociedad- no puede ser autónomo si no ha aceptado su mortalidad.” El avance de la insignificancia- Cornelius Castoriadis-Psicoanalista

La libertad es un acto de desobediencia. Por ello, cada vez que rompemos los lazos con aquello que nos ataba a una tradición nos encontramos solos y atemorizados; al decidir perdemos momentáneamente la identidad que fue construida al hilo de una vieja atadura. Para  superar el terror resultante de esa pérdida a veces nos vemos obligado a la conformidad más estricta, a buscar la identidad en el reconocimiento y la aprobación por parte de los demás. En buen criollo: necesidad de “ser amado” que se constituye en una trampa a nuestro deseo. Un ser que al “ser amado” pierde automáticamente su posibilidad de construir subjetividad.

El problema de la libertad es un problema dialéctico entre la negación y la afirmación, que son necesarias ante cada elección y decisión en nuestras vidas. La relación con nosotros mismos y la relación con los otros, traza límites difusos entre el ser para mí y el ser para o por los otros. Cuánto de lo que soy depende de mi autoafirmación y  cuánto depende de la negación que me impone la cultura y la sociedad para dejar de ser lo que soy y pasar a ser otro?.

Como señala Jaques Lacan, ser un sujeto significa estar sujetado. Sujetado

Vladamir Kush – «Arrow of Time»

al deseo, a la necesidad, al pasado, a la exigencia de proyectarse al futuro; cómo liberarnos de lo que nos sujeta, porque lo que sujeta también nos sostiene?: esta es la ambigüedad de la libertad.

Por ello la libertad siempre es riesgo, en razón de la difícil tensión entre sometimiento y soledad. Traslademos el problema de la libertad a los animales, supuestamente libres. Nos daremos cuenta del nivel de subordinación que les impone su naturaleza. Es el hombre el único capaz de obtener niveles de libertad impensados, ya que puede modificar no sólo el entorno y crear su propio hábitat, sino también modificarse a sí mismo. En razón de ello el deseo de libertad, inevitablemente ligado al miedo a lo desconocido, no es en sí mismo una característica estructural del hombre sino el efecto de un reconocimiento del vacío que se opone del otro lado (no todo se puede, la muerte como destino final) y que da cuenta de las posibilidades de autorrealización y sus límites.

Vladamir Kush – «Sunrise by the Ocean»

Una vez escuché este cuento sufí: Un pajarito volador es adoptado por un ave que no sabe volar, y como es de esperar, a medida que el pajarito crece, también crecen sus alas. Luego de algún tiempo, una bandada de pájaros de su misma especie pasa por el pueblo donde habita. Su madre adoptiva cavila: “Si supiera volar, le enseñaría a mi hijo a hacerlo y lo vería retozar en el cielo con sus iguales”. Es interesante reflexionar que mientras, por su lado, el pajarito piensa: “Si mi madre, que es tan sabia, aún no me ha enseñado a volar, es porque no debe haber llegado mi tiempo de hacerlo”, la madre somete a sus propios límites, su deseo de que el pajarito despliegue sus alas.  ¿Es el deseo materno que el pajarito vuele? Sin duda, pero no ha sido formulado ni en lenguaje (apertura de la posibilidad a través del pensamiento) ni en acto. Pese a ello el hijo, que confía en la sabiduría y bondad maternas, no duda respecto a este deseo de libertad que atribuye a su madre. Si sospechamos que mamá-ave pueda temer que el pajarito vuele, es no sólo porque mediante el vuelo la diferencia entre el pajarito y su madre se haría evidente sino porque de ese modo el pajarito se alejaría de ella. Pero alcanza con que este deseo de deseo (por la libertad) de la madre se presentifique para que el ave-hijo tenga la posibilidad de jugarse por ese deseo (aunque su madre no sepa volar). Que su madre-ave, se juegue por sus propios deseos es todo lo que un pájaro-hijo necesita para desplegar sus propias alas y levantar vuelo. Por eso la libertad es impensable sin representación de futuro y sin los limites que demarcan la diferencia entre yo y el otro y que despliegan las reales posibilidades de ejercicio de la libertad.

Estamos “condenados a ser libres” como afirmaba el filósofo existencialista J. P. Sartre y por ello no podemos escapar al designio existencial de elegir entre una u otra opción, y esa elección será nuestra responsabilidad de pararnos en el mundo y frente a él de manera única e irrepetible. Hablar de la libertad es comprometerse de entrada con lo Otro de la libertad, que no se es libre en el sentido estricto de cambiar el mundo exterior sino en el mucho más complejo de estar separado de lo Otro (y de asumir la diferencia en la acción). Separase es el movimiento necesario para des-sujetarse del Otro de la cultura. Esta es la verdadera vocación de subjetividad, libertad no significa hacer cualquier cosa. Es eso y sólo eso: o elegir asumir la diferencia o la cobarde indiferencia de las mullidas posaderas neuróticas. ¿Qué importa que Edipo en Colono se arranque los ojos, dando prueba de que no se puede ver eso que nos aliena a lo Otro y nos divide como sujetos, si no hace algo con ese saber? De algún modo en ese saber se abre una “nada” entre sus órbitas, nada que nadie podrá sacarle, ya que esa nada es libertad  inevitable, que nos separa del mundo y  hace de nosotros un sujeto libre de hacer algo con eso.

La falacia del empirismo conductista es suponer un sujeto que tiene siempre la posibilidad de adaptarse y que ello constituye su margen de libertad. El sujeto es efecto del lenguaje, nace en una cultura determinada y ni siquiera puede elegir su nombre. Pero esto no significa que se tenga que definir como simple pieza de una maquinaria simbólica estructural adaptable a los requerimientos de su cultura. Por el contrario, el sujeto es allí lo que falla, lo que no responde, lo imprevisible e incalculable. De nuestra posición de sujeto somos siempre responsables. El hombre no es nada, sino la disposición permanente de elegir y revocar lo que quiere llegar a ser. Nada nos determina a ser tal o cual cosa, ni desde fuera ni desde dentro de nosotros mismos, siempre estamos abiertos a transformarnos o cambiar de camino. Siempre se es libre ” dentro de un estado de cosas y frente a ese estado de cosas”. La  libertad humana es la vocación de negar  todo lo que nos rodea en la realidad y de proyectar otra realidad alternativa (posible y compartible/ofertable a otros) a partir de nuestros deseos y pasiones libremente asumidos. Podemos fracasar en el intento –de hecho siempre fracasamos-, siempre nos estrellamos de alguna manera contra lo real, “el hombre es una pasión inútil”- pero no podemos dejar de intentarlo ni renunciar a tal empeño.

Ahora bien queremos la libertad. Libertad para qué:? Para qué sirve la

Vladamir Kush – «Stopped Moment»

libertad? Para hacernos cargo de nuestro deseo. Libertad para crecer, para desarrollarse y expresar al ser en toda su extensión y diferencia. Por el hecho de ser mortales (y darnos cuenta de ello), la vida se vuelve una auténtica aventura creativa. Asumamos pues (y disfrutemos el intento) de la búsqueda de la libertad como síntesis dialéctica de nuestras pulsiones y las imposiciones sociales, en un acto creador único y diferente, libre y responsable. Lo contrario es el triunfo del miedo ante la angustia de aquello que siempre será desconocido y sin garantías: la puesta en acto de nuestros deseos en la finitud de nuestro tiempo.

Lic. Liliana Paz Mendez

Psicóloga-MN 48359
Clínica de Adolescentes y Adultos
Orientación Vocacional y Ocupacional
Acompañamiento terapéutico

Cel/Whatsapp 1559428070

Andrés Calamaro “Presos de nuestra libertad”