La problemática de lo femenino y masculino. Sobre los goces y las sombras

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A cada uno nos toca un cuerpo en suerte. Venimos de fábrica “completos” con un aparato genital masculino o femenino y con una carga genética XX o XY.

Pero sexualidad no es genitalidad. En la sexuación, no estamos completos, y es aquí donde aparece la problemática de lo masculino y lo femenino. Sexuación es un proceso, no necesariamente continuo ni con un final acabado, que remarca el intento de subjetivar el goce en el cuerpo que nos vino dado. Y aún más, este proceso excede el límite biológico, motivo por el cual, toda suerte de “orden natural” para la sexualidad humana, queda excluido. No existe orden natural para el hablante. El lenguaje y la cultura en el humano instauran (por suerte) un desorden natural que posibilita una construcción libre y única de subjetividad que hará cada ser humano. Pensar en un orden natural para los seres hablantes, del tipo “los nenes con las nenas” es algo así como pensar la humanidad en términos de bestias salvajes. Si la problemática sexual se redujese a la decisión de Dios, la moral, las buenas costumbres o los códigos, estaríamos contradiciendo la libertad humana de elección. Además la sexualidad humana se diferencia de los estudios sobre género, que postulan la formación de los mismos como efecto exclusivo del contexto cultural, algo así como un imaginario social sobre la masculinidad y la femineidad que excluye el cuerpo de carne y hueso. Todas estas miradas sobre lo humano, olvidan que la pulsión se constituye en el límite entre lo psíquico y lo somático y que el cuerpo humano es sólo un “cacho de carne” hasta que no hay un deseo del Otro y sus goces concomitantes, que lo humanicen y le den vida y sexualidad (un niño alimentado por una máquina morirá al poco tiempo de  marasmo por falta de contacto con un humano que lo libidinice). La pulsión sexual que sostiene la vitalidad del cuerpo humano se constituye a partir de este primer encuentro entre el grito del cachorro humano y el Otro materno (independientemente de qué persona cumpla este rol) que decodifica este grito y le da un sentido a esa demanda. Pero por más sentido que se le pueda dar a ese grito, el núcleo sexual es fundamentalmente real. El sexo es un exceso en la cultura, no puede ser significado, se halla fuera de sentido. Por eso la sexuación no es biológica ni cultural aunque tampoco es sin biología ni cultura. Es con ellas y algo más. Es imposible definir patrones culturales sobre lo que es ser varón o mujer o lesbiana o travesti u homosexual, transexual, hermafrodita y todos las etiquetas que queramos agregar. Lo mismo del lado de lo biológico: XX, XY, XXY, etc. representan algo, pero no todo acerca de la sexualidad.

Femenino y masculino – Osvaldina Servián de Bulnes

La muerte del mito de la “media naranja

Todos nuestros fantasmas sobre la sexualidad están sostenidos en la creencia de una supuesta complementariedad entre los sexos. Una supuesta y perfecta sexualidad donde un partenaire fuera todo femineidad y otro partenaire fuera toda masculinidad. Una supuesta complementariedad que convierte al acto sexual en acoplamiento, sin dejar el más mínimo intersticio para que se cuele esa diferencia que hace posible el deseo.

Ahora bien, la masculinidad tiene una representación más directa por la vía fálica. Por ello, son los varones quienes se hallan con mayor posibilidad de darle más consistencia a su sexualidad en términos fálicos, debido a la pregnancia imaginaria que tiene el pene como representante del falo. Pero para la mujer, no existe un símbolo complementario del falo para representar su ser femenino. Es aquí donde la problemática de la femineidad se empieza a plantear en los términos a los cuáles arribó Freud, en tanto la feminidad como “dark continent”. Tal vez por ello, por esa falta de símbolo, por esa “oscuridad”, ese otro continente inexplorado de la femineidad, lo hemos perfilado en términos exclusivamente fálicos. Quiero decir con esto, que se ha dado excesivamente valor al falo en términos de pregnancia y nos hemos identificado varones y mujeres, homo y hetero en torno a él, como única salida del atolladero de la falta de un significante que identifique simbólicamente aLa Mujer. Lasalida fálica para la relación sexual que no hay (en tanto apareamiento-complementariedad) ha sido siempre más sencilla, por el rodeo fálico: dinero, poder, hijos, belleza y todo otro valor fálico que cada sociedad construya para permitirnos identificarnos a la pregnancia del todo-Uno. En este punto es lo mismo la mujer madre-madraza, la mujer-ama de casa controladora, la mujer-comehombres, la mujer-nueva amazona-profesional independiente, que el varón-proveedor-ejecutivo, el varón galán-metrosexual o el varón impotente-billetera portentosa. Feminismo y machismo están del mismo lado, así como lo están la lesbiana-dandy y el puto más macho de la cuadra. Todos están del lado del Un Solo Sexo, representado por la vía del falo, el Otro Sexo queda sin representación, excluído.

Es cierto que necesitamos organizar el goce por el rodeo del falo. Pero, toda esta organización va por el lado Homo: un cierto orden, un cierto brillo que permita la atracción del Otro partenaire (sea nuestra elección de objeto hetero u homosexual). Es el lado Homo en el sentido de la “mascarada femenina” (hacer como que se es el falo), o el sentido de la “impostura masculina” (hacer como que se lo tiene al falo). “La mascarada femenina” y “La impostura masculina”, es el juego fálico-Homo que normalmente jugamos, tanto varones como mujeres, heterosexuales u homosexuales.

Repito: se puede ser homosexual o heterosexual, en función de la elección del objeto de amor (mismo genital, distinto genital), pero se goza HOMO en tanto se esté jugando la sexualidad por la organización fálica, organización necesaria para la atracción del partenaire, pero no suficiente para una sexualidad plena.

Pequeñas-Grandes locuras de la Eros 

Mi cuerpo en tus manos-Osvaldina Servian de Bulnes

Existe Otro goce, un goce HETERO (en tanto goce-Otro distinto), un goce que no se fija a la pregnancia fálica (que siempre lleva a los avatares de la “envidia del pene” o a la “amenaza de castración”, es decir a la exclusión o a la pérdida). El goce HETERO no se limita a ser una versión más o menos igual que la masculinidad fálica ni su complemento. El goce sexual HETERO, obliga a romper la lógica fálica de sometedor-sometido, gozador-gozado, proveedor-cuidador, amante-amado. El goce sexual-HETERO, en tanto goce cualitativamente femenino, es un goce loco. Pero que quede claro, digo femenino porque rompe la lógica del Fálico/Castrado, Tener/No Tener. Lo HETERO introduce la diferencia, la disimetría, la no complementariedad, la cualidad distintiva. Y si hay diferencia hay espacio para el deseo, porque uno sólo desea lo que no es o no tiene, no en el sentido anatómico-genital, en el cual somos todos completos (al varón y a la mujer, corporalmente no les falta nada). La cualidad distintiva se vive y se goza, desde la sexualidad y no desde la genitalidad. Desde la sexualidad, todos, hombres y mujeres, heterosexuales y homosexuales, podemos gozar de vez en cuando de la locura femenina del lado HETERO. Porque para el goce-HETERO tener pene no es necesariamente un obstáculo para gozar femeninamente ni tener vagina es una garantía para lograrlo. Lo femenino es la forma particular de vivir cada uno su propia locura. Lo femenino-HETERO atrae al partenaire y produce un verdadero ENCUENTRO que deconstruye la genitalidad y posibilita el deseo. Porque el costado femenino tiene que ver con el lado del Amor, de Eros, de la vitalidad que no se detumece como el falo y que no se puede perder como el poder, la fuerza, la juventud, la belleza o el dinero. Amor en el sentido de reconocer que el otro es UN Otro distinto, que al igual que yo, no sólo tiene los mismos derechos (eso queda del lado de la igualdad fálica) sino que es un Otro, que necesita ser Re-conocido en su lado amable femenino. El Otro al igual que yo, y en tanto distinto a mí, tiene que ser amado en ese valor que lo hace único: su propia locura. Bienvenida entonces un poco de locura, que como el arte, posibilitan el auténtico goce de la vida.

Lic. Liliana Paz Mendez

Psicóloga-MN 48359

Clínica de Adolescentes y Adultos

Orientación Vocacional y Ocupacional

Acompañamiento terapéutico

Email: psyche.ar@hotmail.com

Cel/Whatsapp 1559428070

 

David Bowie “Amor Moderno”

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