25 de Mayo. Liberación o dependencia?

"Manifestación". Antonio Berni
“Manifestación”. Antonio Berni

25 de Mayo. Liberación o dependencia?

 

“Libertad o muerte?. Como es sabido, la libertad, a fin de cuentas, es como la famosa libertad de trabajo por la que luchó, según dicen, la Revolución francesa -puede ser también la libertad de morirse de hambre, y precisamente a eso condujo en el siglo XlX.  Por ello, luego, hubo necesidad de revisar ciertos principios.  Si eligen la libertad, entonces, es la libertad de morir.”  Jacques Lacan “Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis”

 

Los eventos de la semana de Mayo de 1810 iniciaron el proceso de constitución del Estado Argentino. Fundados en los ideales de la Revolución Francesa, los patriotas forzaron al Virrey Cisneros a la cesación en el mando del Virreynato. Sin embargo cabe preguntarse acerca de la verdadera liberación de un pueblo y los sujetos que integraron dicho colectivo. Cómo pensar la liberación del sujeto, cuando sólo el 1% de la población (los criollos-españoles comerciantes y el ejército) participó de este movimiento. “El pueblo quiere saber de qué se trata” era el cántico agitado en la Plaza de Mayo. De qué pueblo hablamos? Pensemos que los grupos que apoyaron o llevaron adelante la revolución, no eran completamente homogéneos en sus propósitos, y varios tenían intereses dispares entre sí. Los criollos progresistas y los jóvenes, representados en la junta por Moreno, Castelli, Belgrano o Paso, aspiraban a realizar una profunda reforma política, económica y social. Por otro lado, los militares y burócratas, cuyos criterios eran llevados adelante por Saavedra, sólo pretendían una renovación de cargos: aspiraban a desplazar a los españoles del ejercicio exclusivo del poder, pero heredando sus privilegios y atribuciones. Los comerciantes y hacendados subordinaban la cuestión política a las decisiones económicas, especialmente las referidas a la apertura o no del comercio con los ingleses. Finalmente, algunos grupos barajaron posibilidades de reemplazar a la autoridad del Consejo de Regencia por la de Carlota Joaquina de Borbón o por la corona británica, aunque tales proyectos tuvieron escasa repercusión.

Este episodio me hace eco con los cacerolazos en la Argentina del 2001 y 2002, en los que la consigna era “Que se vayan todos” y que culminó con la renuncia del presidente Fernando de la Rua. También en el 2008, hubo cacerolazos, esta vez para defender los intereses sectarios del sector agrario. Bajo la consigna “El campo es de todos” se alzaron las voces de los barrios más acomodados de la Ciudad de Buenos Aires.

Me surge la siguiente reflexión: Se puede hablar de liberación de un pueblo cuando se alza sólo la voz de grupos movidos por intereses económicos, o la voz de la alicaída y golpeada clase media, quien sin embargo votó reiteradamente, durante más de una década a políticos que aplicaron las recetas económicas que llevaron al país a cifras récord de pobreza y desocupación. Cuál fue el costo de subordinarse al neoliberalismo de la época?Liberación o dependencia?

Así como la construcción de la subjetividad es un proceso de liberación de la historia familiar y de los mandatos de la época, para reescribir el guión de la propia historia; el proceso de liberación de un pueblo, es una construcción colectiva, donde el pueblo todo trabaja en la elaboración de un fin común, desprendido de guiones foráneos. Sólo cuando un pueblo puede superar sus diferencias internas y resolver sus conflictos de intereses bajo un modelo común, inclusivo, donde la consigna sea “Que ganemos todos”, la historia colectiva se abrirá como un ciclo creador y liberador del despliegue de nuevas potencialidades. Esperemos que este 25 de Mayo nos encuentre a todos unidos  independientemente de las banderas políticas y fundamentalmente revisando y repensando los hechos de nuestra historia, para finalmente,  poder brindar: “Al gran pueblo argentino, salud!!”

 

Lic. Liliana Paz Mendez

Psicóloga-MN 48359

Clínica de Adolescentes y Adultos

Orientación Vocacional y Ocupacional

Cel/Whatsapp 1559428070

https://psycheargentina.wordpress.com

Email: psyche.ar@hotmail.com

Himno Nacional Argentino en el Año del Bicentenario del 25 de Mayo 1810-2016

 

 

 

Angustia,trauma, resilencia y deseo

Death and life - Gustav Klimt
Death and life – Gustav Klimt

 

“Recuerden Uds. que el paciente enfermó a raíz de una frustración y que sus síntomas le prestan el servicio de satisfacciones sustitutivas” S. Freud,  Nuevos caminos de la terapia psicoanalítica

“Esto ominoso no es efectivamente algo nuevo o ajeno, sino algo familiar de antiguo de la vida anímica, sólo enajenado de ella por el proceso de represión…algo que, destinado a lo oculto, ha salido a la luz…Acerca de la soledad, el silencio y la oscuridad, todo lo que podemos decir es que son efectivamente los factores a los que se anudó la angustia infantil” S. Freud, Lo Ominoso

Qué es lo que tiene potencialmente capacidad para angustiar y hacernos enfermar?

En líneas generales podemos decir que la imposibilidad. La imposibilidad es la consecuencia de Lo Imposible. Lo real que no se puede domar ni vencer. Nos topamos con Lo Imposible cuando éste levanta cualquier barrera. Nada podemos hacer. Lo Imposible es como la muerte. Es una condición ante la cual ninguna estrategia nos sirve para eludirla. Por eso las depresiones no sólo pueden sobrevenir con la muerte de un ser querido. Cualquier otro imposible es también sentido y vivido como una muerte.

En este punto aparecen las diferencias de respuesta de cada Sujeto. El nivel de angustia varía y algunos sujetos llegan a  hacer síntomas depresivos.  Más que la cualidad del evento imposible,  para la respuesta importa cómo el Sujeto se posiciona frente al imposible.  Y la diferencia se establece según como el Sujeto se encontró por primera vez con lo imposible. La muerte física, el desamor, el fin de un amor, la caída de un ideal, son todas formas de lo imposible. Desde el inicio estamos signados por la imposibilidad. Somos seres que de entrada nacemos con la condición del final. No todo puede lograrse, no todo puede saberse, el amor no es incondicional. “Todo concluye al fin, nada puede escapar …” dice la canción popular. Frente a esto es que creamos fábulas sobre el amor eterno, o del superhéroe que puede hacer frente a todas las circunstancias (porque lo que más angustia no es tanto la propia imposibilidad, sino experimentar que no hay otro que pueda superarla). Estas fábulas, cual anestésico, nos alivian de Lo Inevitable. Y cuando la fábula cae, la sombra de lo real inevitable nos deja sin defensas. Sin embargo algunos Sujetos se reponen más fácilmente que otros frente a los finales, sin llegar a una angustia paralizante o a la depresión. En general se dice que son “resilentes”. Hemos escuchado bastante sobre el concepto de resilencia. La definición más común que da la psicología es  “capacidad que tiene una persona para superar circunstancias traumáticas”. Esta capacidad depende en primera instancia del encuentro inicial con el trauma de Lo Imposible. Solemos fechar  el primer trauma en la circunstancia del nacimiento. Nacimiento entendido como separación inicial, como imposibilidad de hacer una unidad con un  otro. Si bien esto es cierto, los seres humanos nacemos con un antecedente a nuestra aparición física. Y este antecedente se llama “deseo otro”. El propio deseo puede surgir en la medida en que haya un otro deseante.  Podemos nacer deseados o no deseados y, además, nuestra existencia depende del tipo de deseo que los otros carguen a nuestras espaldas.  Porque no cumplir con esas expectativas y sostener los propios deseos y anhelos, a pesar de las expectativas del deseo del otro, suele ser una situación conflictiva y traumática, frente a la cual no todos los Sujetos se encuentran en óptimas condiciones para enfrentarla.

 

Frente a Lo Imposible qué hacer?

Francamente no me me resulta muy operativo el concepto de resilencia. No porque  sea incorrecto, sino porque su uso ha generado ciertas confusiones. En primer lugar, porque el término “capacidad”, lleva a pensar en algo que se tiene o no se tiene, con lo cual ciertos individuos estarían imposibilitados de por vida, para hacer algo con lo traumático (una posición que conlleva un auténtico trauma sobre trauma). En segundo lugar, porque se suele apelar a la voluntad  del individuo para hacer uso de dichas capacidades (“poné pila”, “vos podés”, “activá” se suele escuchar), en un momento en que el Sujeto angustiado o deprimido está absolutamente inhibido para hacer algo voluntariamente. Eso no significa que el Sujeto no pueda hacer nada frente a lo traumático.

En líneas generales, un tratamiento psicoanalítico apunta justamente a que los Sujetos puedan habérselas de otro modo con lo imposible y traumático. Algo que no sea síntoma doloroso o inhibición angustiada. Es un intento (diría intento creativo y fecundo) de habérselas de otra manera con eso que los psicoanalistas llamamos castración. El eje rector de este intento es el deseo del analista para que surja un deseante. Allí, donde se avizore, la más mínima veta de deseo, el analista debe avivar ese sagrado fuego. De nada sirve elaborar lo traumático, sino hay construcción de un presente y futuro posible con lo que sí se puede y desea.  Tejer la trama de un deseo más fuerte que la certeza del final inevitable, le permitirá al Sujeto sostenerse frente a la adversidad y transitar una vida que merezca ser vivida.

Lic. Liliana Paz Mendez

Cel/Whatsapp 1559428070

Psicóloga UBA

Adolescentes Adultos

Terapia de pareja

Orientación Vocacional