Subjetividad, Psicoanálisis y Neurociencias: En búsqueda de un diálogo posible

Bond of Union-Maurits Cornelis Escher
Bond of Union-Maurits Cornelis Escher

“No aspiramos a vivir sin incertidumbres, pero deberíamos identificar qué o quienes fabrican incertidumbres que nos aplastan para dejarnos sin futuro” Luis Hornstein. Las encrucijadas actuales del psicoanálisis

“La pregunta, explícita o no…ya no es ¿es eso verdad?, sino ¿para qué sirve? En el contexto de la mercantilización del saber, esta última pregunta, las más de las veces, significa: ¿se puede vender? Y, en el contexto de argumentación del poder ¿es eficaz?.” Jean François Lyotard. La condición posmoderna

“¿Qué distingue al conocimiento de la superstición, la ideología o la pseudo-ciencia? La Iglesia Católica excomulgó a los copernicanos, el Partido Comunista persiguió a los mendelianos por entender que sus doctrinas eran pseudocientíficas. La demarcación entre ciencia y pseudociencia no es un mero problema de filosofía de salón; tiene una importancia social y política vital” Imre Lakatos,.La metodología de los programas de investigación científica

“La metáfora y la invención, son las únicas capacidades que distinguen radicalmente a la especie humana, para bien y para mal, del resto de las especies animales. Lo que nos aportan los neurobiólogos es cómo esas cualidades específicamente humanas se van encarnando, también para bien y para mal, en el complejo perceptual, neuronal, corporal, para reactuar desde ahí, sobre los vínculos sociales y la cultura.” Sergio Rodríguez, Cruces entre psicoanálisis y neurobiología

Asistimos permanentemente a publicaciones, propaganda y comentarios en las redes sociales que enfrentan la Neurociencia Cognitiva con el Psicoanálisis como si fuera un River-Boca, de la cual uno de las dos posturas teóricas se tiene que ir a la B porque supuestamente no es ciencia o porque no tiene en cuenta la subjetividad de la persona a la que asisten.

Ahora bien, utilizar juicios críticos del tipo “o uno u otro”, excluye de raíz el pensamiento complejo y claramente no sirve para un debate generador de nuevos conocimientos. Pensemos sino en las estériles luchas de poder de los físicos del siglo pasado, respecto a la naturaleza de la luz.  ¿Corpúsculo u onda? Hoy sabemos que ambos son posibles y complementarios.  Afortunadamente a partir del siglo XX se operó un cambio epistemológico que enriqueció los debates interdisciplinarios y los avances científicos. Prigogine lo describe como el “trastorno epistemológico” que introdujeron las ciencias de la complejidad, en particular la física y la teoría de los sistemas. Ellas descubrieron que lo estable, lo invariante, lo repetitivo, sólo queda restringido a pocas situaciones. Cualquier nuevo orden surge siempre a partir del caos y la desorganización. Lo esencial de la naturaleza es que el universo está lleno de incertidumbres y por lo tanto de creatividad. En este sentido, el surgimiento del psicoanálisis a fines del SXIX fue pionero en este cambio epistemológico y marcó una ruptura con el orden determinista de su época. Tempranamente el psicoanálisis puso en cuestión la psicología de la conducta medible, estandarizable, predecible y controlable, con leyes y técnicas aplicables para todos los sujetos por igual. Por otro lado, a partir de 1950, la escuela cognitivista con raíces en la teoría de los sistemas, hizo aportes al estudio de los procesos complejos de pensamiento del ser humano y su relación con el “precableado” neuronal. Estos aportes, lejos de oponerse a la teoría psicoanalítica, constituyen un valioso complemento a sus postulados sobre el desarrollo del aparato psíquico y sobre las operaciones de la cadena de representaciones significantes inconscientes.

Vayamos entonces a la mayor crítica al psicoanálisis:

¿Es el psicoanálisis una ciencia?

Para que una rama del conocimiento sea considerada una ciencia, tiene que tener un objeto de estudio y un método considerado científicamente adecuado para poder articular un saber y para formalizar las leyes y procesos que rigen las estructuras y sistemas de su objeto de estudio.

En este sentido el psicoanálisis es ciencia y su objeto de estudio es el inconsciente. Sabemos que cada ciencia debe adaptar los métodos a su objeto de estudio, por lo tanto, los métodos de medición de la eficacia del psicoanálisis y las neurociencias, divergen. La conducta, es factible de ser medida con los métodos experimentales tradicionales y es posible de ser estandarizada en parámetros de respuesta que caen dentro de una curva normal, en función de los observables que se repiten estadísticamente. El psicoanálisis al tener como objeto de estudio el inconsciente singular, no puede hacer ciencia de los estándares sino de las diferencias, del inconsciente en tanto objeto intangible e imposible de tipificar. Para ello, el psicoanálisis utiliza un método distinto al experimental: el método abductivo. Este método integra tanto al método inductivo como deductivo sin negarlos y los articula en forma dinámica, bajo una lógica distinta. Por otro lado, el método abductivo es propio del paradigma indiciario y se diferencia del paradigma galileano-positivista. En este último se da prioridad a lo repetible, a lo medible, a lo comunicable, a las generalizaciones y coincidencias, privilegiando lo cuantitativo y descartando las características individuales. El paradigma indiciario en cambio, prioriza lo irrepetible, lo singular, lo original y el acontecimiento azaroso. Hacer ciencia dentro del paradigma indiciario y a través del método abductivo, le permite al psicoanálisis estudiar objetos que, como el inconsciente o el habla individual, no son tangibles, ni tienen una ubicación neuronal precisable ni se pueden hallar dos ejemplares iguales, aunque sí se sabe de su existencia por sus “indicios”. Todas las formaciones del inconsciente (sueños, lapsus, actos fallidos, síntomas y las rupturas del discurso en general), dan cuenta de una lógica, dinámica y características propias del inconsciente, que son diferentes a las de los procesos conductuales y cognitivos observables. Considerar que el psicoanálisis no es ciencia, porque utiliza métodos no experimentales, es como decir que la teoría de cuerdas de la física no es científica, porque muchos de sus postulados teóricos no pueden medirse en la práctica, aunque puedan observarse las consecuencias.  Así como la física teórica justifica sus axiomas con desarrollos matemáticos, el psicoanálisis justifica su teoría apoyándose en los modelos y  la metapsicología que Freud y sus sucesores postularon para articular la tópica, dinámica y economía de los sistemas del aparato psíquico. Otra crítica que suele hacerse al psicoanálisis es que es una ciencia que no tiene validez actual, porque se comenzó a elaborar a partir de fines del SXIX. Esta crítica desconoce la evolución permanente del corpus teórico psicoanalítico, y contiene además una cierta ingenuidad comparable a si un estudiante novato de física, dijera que no estudia las leyes gravitatorias de Newton, porque son del SXVII.

El Ser Humano: Sujeto u objeto de estudio?

Los cuerpos celestes y los animales no humanos no hablan ni desarrollan cultura. En cambio los seres parlantes desarrollan un aparato psíquico y alcanzan un grado de consciencia de la finitud de la  vida y de la necesidad de un otro para garantizar mínimamente la supervivencia (individual y de la especie). La consecuencia más inmediata de la humanidad es la generación a nivel colectivo, de complejas organizaciones con disímiles niveles de poder, y a nivel individual, la búsqueda de un sentido para la vida que contrarreste la angustia que produce ser conscientes de la mortalidad y la dependencia de los deseos de un otro para relacionarnos. Eso convierte al Hombre en un objeto del Universo muy particular: un Sujeto. Un Sujeto que no es un Yo ni un individuo. Un Sujeto que aparece sólo cuando asume una posición al hablar y se compromete con la palabra que profiere (sea o no consciente de ello). Por ello, por las implicancias subjetivas, el estudio de las estructuras, organizaciones y reorganizaciones del aparato psíquico, las neurológicas del aparato cognitivo y las adaptativas de la conducta, implican para las ciencias del campo de la salud mental, desafíos epistemológicos aún más difíciles que los que enfrentan hoy las ciencias naturales, por la dimensión ética que implica que su objeto de estudio sea un Sujeto. Para acceder a la forma particular del saber sobre lo humano, tanto psicoanalistas como psicólogos debemos desprendernos de dogmas, ritos, lenguaje críptico, ortodoxias, emblemas, fueros y prácticas coaguladas, caso contrario, nuestro trabajo clínico es “clínica muerta” y está condenado al fracaso. También debemos alejarnos de cierta pretensión de ciencia “objetiva” y eficiente, mas no de eficacia. Lograr los objetivos en el menor tiempo posible, cuando de salud psíquica se trata, en general lleva a la sobremedicalización y al consumo de terapias que, bajo el manto de una pretendida modernidad, sólo sirven para mantener las subjetividades atadas al poder de turno y para añadir nuevos síntomas a los ya existentes al momento de la consulta. Si queremos generar debates fructíferos, debemos incluir y sumar. Las distintas corrientes psicológicas y el psicoanálisis tienen mucho que decir, cada una sobre su objeto de estudio y con los métodos de investigación acordes a él.  El problema es encontrar el tema adecuado a la situación de un debate interdisciplinario. Y sobre todo, ponernos de acuerdo sobre qué consideramos que es Un Sujeto a la hora de encarar nuestra práctica clínica.  Según consideremos que es Ese Sujeto que llega a nuestro consultorio, así será la amplitud y límites de nuestra investigación teórica y nuestra práctica clínica, es decir nuestra postura ética. No creo que aquí podamos encontrar complementariedades, porque si hablamos de ética, no se puede compartir una postura. O se está de un lado, o se está del otro y detrás de cada lado hay juegos de poder e intereses. Sí creo que hay espacio para un diálogo interdisciplinario fecundo respecto a cuál es el paradigma vigente en salud, cuáles son las consecuencias sobre las subjetividades, cuál es el discurso que la ciencia opera sobre la demanda del sufriente, si es útil objetivar esta demanda en cifras y estadísticas y si este discurso permite el desarrollo del Sujeto. Y la pregunta más difícil: ¿Para quién investigamos y/o hacemos práctica clínica? En este punto, el psicoanálisis, es inflexible, puede haber diálogo, más no debate ni mucho menos postura superadora. El único amo que reconoce el psicoanálisis es el deseo.  En palabras del psicoanalista francés Eric Laurent:

“El discurso psicoanalítico no cesa de devolver a los sujetos a la singularidad de su deseo, de su fantasma, de su síntoma. Es un discurso que subraya el fuera-de-marco del sujeto, su subversión fundamental de las categorías, su carácter profundamente fuera de normas. Cada cual está un poco enfermo, descentrado, desplazado, excéntrico, respecto a toda categoría que quisiera sujetar con alfileres al sujeto.”

Lic. Liliana Paz Mendez

2wCel/Whatsapp 1559428070

Psicóloga UBA

Atención Clínica Jóvenes-Adultos-Parejas

Orientación Vocacional y Ocupacional

Aranceles Reducidos-Reintegros Prepagas

 

 

 

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