Simplemente amigos?. Cuando el deseo se atraviesa en el camino de la amistad.

Eterna Amistad- Caross Emilio Ramess

Deja salir lo mejor de la situación 
Antes de que me vuelva loco
Por favor, no digas que no encontraremos una manera
Y dime que mi amor no es en vano. 

  “Layla” Eric Clapton. Tema dedicado a la mujer de su  mejor amigo, George Harrison

Existe la amistad deserotizada, en tanto afecto personal puro y desinteresado, tal cual como lo define el diccionario?
¿Existe la amistad entre el hombre y la mujer o entre dos personas del mismo género, sin que se genere atracción sexual?
Sigmund Freud postula que se puede tener amigos gracias a que está reprimida la corriente erótica, tanto homosexual como heterosexual permitiendo de este modo la libre disponibilidad del amor tierno sin interferencias de índole sexual. También Freud distingue entre lo que llama el “amor normal” -Liebe- y la pasión amorosa o enamoramiento -Verliebtheit-, siendo éste un estado en el que la meta sexual normal aparece inalcanzable o de cumplimiento suspendido.
Entonces, la amistad se haya sujeta a los avatares de la represión (que nunca es totalmente exitosa) y de los enamoramientos en los que prima la fantasía, por la imposibilidad real del cumplimiento del deseo. O sea: el deseo siempre mete la cola.

En este panorama, la definición “simplemente amigos” suena más a rótulo que a posibilidad efectiva. Tanto la corriente sensual, como la corriente tierna, movilizan sentimientos, que hacen que una decisión a nivel absolutamente consciente, sea imposible. Es frecuente escuchar decir a uno de los miembros de la relación amistosa, que el otro se confunde. Pero la verdad es que toda relación porta desde el origen, la ambigüedad que genera la confusión. Una de las cosas que más le cuesta al ser humano es identificar sus sentimientos, por eso nos pasamos pidiéndole pruebas al otro sobre sus intenciones para no preguntarnos por las nuestras. Todo el tiempo se escucha: “Un verdadero amigo es:….” como si la amistad existiera más allá de los amigos que la profesan. La amistad debiera ser un sentimiento disfrutable y no una prueba constante de virtudes impolutas y abstractas.
Si la naturaleza misma de la amistad es variable y está constantemente atravesada por los avatares de la relación del deseo propio y del otro, no siempre es sencillo saber cuándo somos sinceros al expresar algún sentimiento. La sinceridad y los sentimientos son dos conceptos de lógicas diferentes: la amistad no se mide, se siente. Yendo aún más lejos, se experimenta un sentimiento que a posteriori se evalúa como amistad u otra cosa.

Volviendo a la pregunta original: ¿es posible desagregar la atracción sexual y entregarse al amor tierno , sin segundas pretensiones que describe Freud?. La respuesta es sí…pero a condición de un acuerdo explícito entre las partes y a condición de la construcción amorosa y comprometida de la relación de amistad. Cada caso es distinto, y estará sujeto a la madurez de los involucrados, quienes con o sin intención darán lugar a distintas formas de amistad. De estos acuerdos, surgirán distintas formas de relación entre las partes. Expondré brevemente los acuerdos más frecuentes.
Amigos de la vida
Son amistades de larga data que se originaron en épocas donde se compartían ideales abstractos acerca de cómo cambiar al mundo. Los miembros de la relación se consideran como hermanos. Esta clase de amistad, entablada tanto con personas de igual o distinto sexo,  facilita poder relacionarse con otros, ya que se habrán identificado los aspectos identitarios de cada género y la forma de poder complementarlos. En estos casos es más difícil (aunque no imposible) que la relación de amistad pueda confundirse con una amorosa, dado que los miembros se interrelacionan  “como hermanos”, introduciendo artificialmente la barrera del incesto. Los lazos de hermandad y los ideales abstractos facilitan además  la desexualización de la corriente sensual y su conversión en corriente tierna dirigida a metas de camaradería. Suelen ser las relaciones de amistad de mayor estabilidad aún a través del tiempo y la distancia.

Amigos con ventajas
Especiales, con beneficios, con derecho a roce, amigovios…, los rótulos  son varios, pero apuntan casi siempre al mismo tipo de acuerdo: una relación amorosa informal con períodos variables de corriente tierna y corriente sensual. La atracción sexual aquí juega un rol clave y es lo que los convierte en amigos ‘con ventaja’. Es una relación altamente conflictiva e inestable, porque la ‘ventaja’ opera a favor de aumentar la confusión o las expectativas de uno de los miembros de la relación. La fecha de vencimiento llega cuando uno de los dos, o ambos, encuentran  una pareja con quien entablar una relación más estable. En otros casos estas relaciones se mantienen a lo largo del tiempo como alternativa a relaciones de pareja rutinarias o como continuación de relaciones de pareja anteriores.

El amigo “muro de los lamentos”
El que siempre está ahí. En las buenas y en las malas (pero sobre todo en las malas). Es capaz de escuchar, contener y aconsejar a su amigo cuando el otro  lo requiera. No pide mucho a cambio y su compañía es incondicional. Por lo general se acude a él en busca de apoyo, como consejero o en momentos de crisis y angustia. Es una relación de entrega asimétrica y el riesgo que se corre es que el amigo “que siempre está”, en realidad esté a la espera de que surja el deseo de la otra parte. Su amistad es sin dudas honesta, incondicional, pero detrás de estas promesas esconde la esperanza de que esa  relación pueda evolucionar a algo más. Es muy difícil mantener esta amistad, ya que ninguno de los dos puede ser honesto con el otro. En otros casos puede ser una estrategia de una de las partes para conquistar a la otra.  De todos modos si el acuerdo es consensuado y cada uno obtiene satisfacción en su rol, las responsabilidades serán compartidas y no tiene por qué ser una relación perjudicial para una de las partes.

El amigo “Plan B”
El límite entre la amistad y la atracción en esta relación es bastante confuso. En general prima la necesidad de combatir la soledad ante la imposibilidad de tener una auténtica relación de pareja. En otros casos, este tipo de relación se da cuando uno o ambos miembros tienen miedo a tomar la decisión de entablar una relación de pareja. En general son relaciones que se asemejan a una comedia de enredos con histeriqueos varios y muchas idas y vueltas en función de los acercamientos y alejamientos de las partes.

El amigo circunstancial
Es el amigo del trabajo, de alguna actividad extra,  del colegio de los hijos, y también en muchos casos el amigo de su amigo(a) con quien se encuentra en reiterados eventos. Algunas veces se da entre amigos y ex parejas que se reencuentran sin intenciones de retomar una amistad más profunda.  Actualmente es uno de los tipos más frecuentes de amistad que se entablan en las redes sociales como facebook. Como bien lo dice su título, las circunstancias de la vida los han juntado en un escenario en particular. Es una amistad parcial, no superficial, pero que abarca un ámbito específico de la vida. Los amigos de este tipo son una excelente forma de relacionarse para salir de la rutina de las actividades cotidianas, además -en el caso particular del trabajo- contribuyen a que exista un mejor clima laboral. En el caso de las redes sociales, puede ser una forma posible para que personas con inhibición social se animen a relacionarse. A veces también es un medio para flirteos que alimentan la fantasía cuando la pareja de uno o ambos miembros se ha vuelto rutinaria. En otros casos puede ser la etapa inicial de conocimiento para luego decidir si se quiere entablar una relación de pareja. También puede operar como pantalla para la infidelidad.

Como vemos, en todos los casos se puede ser amigo hasta que se cruza el deseo. El punto crítico es siempre la posibilidad de poder poner (o no) entre paréntesis lo sexual. Es casi imposible evitar que fantasías y deseos atraviesen la relación, sobre todo cuando otras áreas de la vida de los miembros de la relación, están en crisis. El ser humano, en tanto animal simbólico, no puede desanudar el orden simbólico, del orden sexual, el orden del deseo. Si esto fuera totalmente posible, no estaríamos hablando de las confusiones que se generan en las relaciones de amistad y existiría la posibilidad de la amistad pura y desexualizada. Todos los individuos de la especie, mujer u hombre, estamos en relación con este orden sexual que,  es un orden del deseo y por lo tanto es independiente de la existencia o no de relaciones sexuales en tanto coito. Pero si bien el deseo en su sentido último es sexual,  es en y con el amor el lugar desde donde puede tomar  su significación. Es desde esa resignificación amorosa y no erótica, que la construcción de una amistad fructífera para ambas partes es posible.

Lic. Liliana Paz Mendez

Psicóloga UBA-MN 48359

Atención Clínica Adolescentes y Adultos

Orientación Vocacional y Ocupacional

Acompañamiento Terapéutico

Email: psyche.ar@hotmail.com

Cel/Whatsapp 1559428070

 

 

Layla. Eric Clapton