Las fiestas y la nostalgia. El bajón navideño

Antonio Berni-La navidad de Juanito Laguna

Permanecer y transcurrir
no es es perdurar, no es existir,
ni honrar la vida!… Merecer la vida es erguirse vertical
más allá del mal, de las caídas…Eso de durar y transcurrir
no nos dá derecho a presumir,
porque no es lo mismo que vivir
honrar la vida!   

Eladia Blazquez-Poetisa, compositora y cantante argentina

Cada final representa para un ser humano el símbolo de la propia finitud, porque la mente toma conciencia de lo efímero de la existencia cuando experimenta la terminación de cada uno de los ciclos de la vida.

La depresión navideña no es un nuevo trastorno psicológico que aparezca en los manuales psiquiátricos, pero si con este concepto quiero llamar la atención sobre un estado de ánimo que se desarrolla en esta época del año y que guarda mucha similitud con la depresión que todos conocemos. En principio, cumple todas las características de una depresión común: la persona se encuentra triste y melancólica, tiene una visión negativa de lo que la rodea, se aísla y cualquier actividad le resulta complicada de llevar a cabo.  Esto choca bastante con el espíritu que rodea a estas fiestas y por supuesto la persona se siente completamente fuera de lugar. Los factores principales que llevan a sentirse así, pueden ser los siguientes:

  1. Recuerdos de seres queridos, personas que han muerto o que se encuentran lejos con los cuales no se puede compartir estas fiestas. Se echa de menos a esta persona y se recuerda con nostalgia los momentos navideños vividos con ella, y puesto que no pueden repetirse, el pensamiento será negativo hacia esa situación y la persona afectada no tendrá ganas de fiesta. Se estará focalizando toda la atención en ese acontecimiento o en esa persona que falta y no se será capaz de ver el resto del ambiente, como otros familiares que sí están, u otras situaciones nuevas y positivas.
  2.  Paralelo a lo anterior aparecen recuerdos de acontecimientos pasados vividos en estas fiestas o a lo largo del año, que fueron negativos y que ahora salen a relucir para demostrar lo mal que se la ha pasado o lo desdichados que se es. Es una forma de rememorar el pasado con nostalgia, pero que solo sirve para enturbiar el presente.
  3. A menudo también puede suceder que nos dejemos llevar por la publicidad y por el espíritu navideño que tratan de vendernos ilusiones de felicidad ilimitada por todas partes. La idea de felicidad completa que aparece en los medios de comunicación no tiene nada que ver con la realidad que viven muchas familias con problemas, ya sean económicos, personales, laborales, de pareja, etc. Incluso más: esa idea es una falacia, no existe nadie en el mundo que se sienta “completo”. Si caemos en la trampa de compararnos con lo que nos venden, habremos caído en un pozo sin salida, porque no nos parecemos para nada a lo que dicen los anuncios, los que por supuesto venden “humo” para incitar el consumo.
  4. La falta de recursos económicos es una gran traba en estas fechas. Nos enfrenta a la carencia, y nos coloca fuera del sistema consumista capitalista. No “pertenecer” incrementa la soledad y la depresión se hace sentir
  5. Las reuniones familiares agravan los conflictos no resueltos, Muchas personas prefieren aislarse para evitar las habituales peleas de estas reuniones. Sin embargo esta huida no hace desaparecer el conflicto e incrementa la sensación de aislamiento.

¿La depresión navideña es evitable?

La nostalgia por los tiempos mejores no es evitable, pero puede convertirse en un estímulo para actividades que nos alejen de la depresión y la ciclotimia, actividades que nos sirvan para la elaboración de la pérdida. Tenemos que comprender, que todo final conlleva un duelo, es perder algo pero para obtener algo nuevo. Si nos quedamos en la pérdida, nos perdemos a nosotros mismos, con riesgo de caer en la melancolía que es un duelo patológico.

Las personas que ya no están, o los acontecimientos vividos,  nos han dejado miles de marcas, símbolos que pueden minimizar la pérdida real. Preguntarse qué cosas aportaba esta persona a estas fiestas, puede dar ideas para que estén presentes en la mesa. Seguramente alguien puede tomar la posta para preparar la torta que hacía la abuela, otro podrá contar las anécdotas graciosas de su vida. También una situación nueva puede servir como trampolín para nuevos pensamientos positivos. Tal vez desde esa perspectiva podamos descubrir que el cambio siempre tiene algo mejor. La clave es encontrar esos momentos especiales pasados para revivirlos con alegría y enfrentar el cambio como oportunidad, no como pérdida. Elaborar un duelo implica tender puentes simbólicos hacia la nueva situación e inventar ritos para soltar el pasado. La navidad es sólo una fecha en el calendario y cada persona le da el significado simbólico que quiere. Construir nuevos significados servirá para aprovechar las fiestas y desconectarse del día a día. Hay que explotar al máximo los recursos con los que se cuenta y no llorar por lo que no hay. Una cena de navidad no necesita manjares caros, como dice Serrat: “un buen manjar puede ser cualquier bocado”. Siempre tenemos la libertad de elegir cómo pasarla bien, teniendo en cuenta nuestras necesidades. Pero si nos aferramos al cumplimiento de costumbres familiares (o a los mandatos de la sociedad de consumo) que nos obligan a agotar nuestras energías en el intento, estaremos predispuestos a no disfrutar de los momentos agradables que puedan depararnos estas festividades, porque siempre nos faltarán “cinco centavos para el peso”.

En síntesis: la depresión navideña no es una patología, es una postura ante la vida. Por ello es evitable. Aprender a elaborar los duelos que implica cada fin de ciclo, nos permitirá plantarnos frente a la vida desde el disfrute y no desde el padecimiento. Pensemos que si    re-significamos estas fiestas, estaremos re-significando nuestra forma de vivir y el nuevo año que comience seguramente será un año mejor. Después de todo de eso se trata la vida, de principios y finales. Les deseo a todos que tengan un fin de ciclo elaborado con nuevos sentidos y un inicio del 2012 que se abra con muchas oportunidades a partir de esos nuevos sentidos. Y a festejar la vida…todos los días!!!

Lic. Liliana Paz Mendez

Psicóloga-MN 48359

Clínica de Adolescentes y Adultos

Orientación Vocacional y Ocupacional

Acompañamiento terapéutico

Email: psyche.ar@hotmail.com

Cel/Whatsapp 1559428070

 

The Beatles “Everywhere It’s Christmas” long version (song only) 1966

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